Advertencia!

Advertimos que podras encontrarte con historias, imagenes e incluso videos que podrian afectarte si eres sencible, asi que si lo eres por favor no veas el contenido de este blog. Gracias

miércoles, 6 de octubre de 2010

Aullido en Plaza Lafone

La silenciosa madrugada comienza a despuntar tímidamente en el barrio La Teja, sin lograr disipar aún la oscuridad que se cierra como un puño hermético sobre la Plaza Lafone. Hace frío, y una pareja joven que regresa de un café céntrico debe apurar el paso para calentar las piernas, dejando atrás la parada del ómnibus y la fuente que asoma a la distancia como una silueta apenas delineada.

La pareja se sorprende al descubrir la compañía de un perro delgado, que bajo la noche fría y estrellada en plenilunio gime en busca de un poco de calor. El novio parece desinteresarse del asunto, pero el aspecto lastimoso y descarnado del can enternece a la joven. A pesar de que él desoye sus súplicas, el infatigable perro acompaña fielmente a ambos, gimiendo en forma desamparada. La chica logra finalmente convencer al novio, a tal punto que le pide su corbata para usar a modo de lazo, y llevar al animal hasta el portón de su casa. En su jardín, protegido del viento, el perro podría encontrar reposo y abrigo frente al frío invernal de Montevideo.
Cuando llega la mañana la joven despierta y corre hasta el jardín, donde queda muda de asombro ante lo que ve. Allí permanece aún la corbata de su novio, pero el cuello que rodea la tela ya no es el del perro de la noche anterior: un hombre delgado y desnudo, de barba, cabello largo y entrado en años, tirita de frío mientras la mañana se abre paso en la barriada de La Teja.(gracias a Marcelo)

Comentarios
Si bien es una historia con rasgos muy particulares, trae reminiscencias (y sin duda rastrea sus orígenes) en el folklore de los hombres-lobo en todo el mundo. Desde tiempos remotos la figura del licántropo está asociada a las transformaciones o metamorfosis de hombres ocurridas en días determinados o bajo la luz de la luna (en la leyenda del perro también se trata de una noche con luna llena). Su origen más antiguo es en leyendas escandinavas aunque no demoró en extenderse a otras zonas geográficas.
La cultura popular está tan impregnada del antiguo mito de los lobizones, que logró infiltrarse en infinidad de películas y libros. En nuestro país forman parte de las leyendas rurales populares: por ejemplo, las innumerables historias de séptimos hijos varones, que en las noches de los viernes de luna llena metamorfosean su cuerpo por el de un lobo. El caso de Plaza Lafone es un curioso ejemplo de su traslado original al ámbito urbano.

Fantasmas caceros

Las historias situadas en casas viejas y misteriosas o en edificios antiguos, son comunes en todas partes del mundo. Muchas de ellas, con ocupantes extraños que espantan a los inquilinos, obedecen al formato de leyendas urbanas porque son transmitidas oralmente en forma similar en distintas partes del mundo, hundiendo quizá sus raíces en la tradición de la novela gótica del siglo XVIII. Asimismo, generalmente obedecen a una estructura de “liberación” o “prenda cumplida” muy común en los mitos de apariciones y en innumerables cuentos y películas que se nutren del folklore urbano.

Ofrecemos un recuento corto con algunos ejemplos locales. Historias más largas y detalladas llegarán en sucesivas ediciones y en nuestro especial de octubre, mes de Halloween, dedicado a fantasmas.
Caso 1
Casa quinta de Lezica


La historia se desarrolla a principios del Siglo XX. La dueña de casa actuaba despóticamente con sus sirvientes, en especial con una morenita, una niña que trabajaba de criada. Una vez, en castigo a su desobediencia, la pomposa señora decide dejar a la jovencita afuera de la casa, en una crudísima noche de invierno. Los vecinos sintieron ruido y quejidos entre la hojarasca durante la noche, pero no prestaron mayor atención al creer que se trataba de algún perro. A la mañana siguiente encuentran el cuerpo sin vida de la niña, razón por la que su patrona es encarcelada y luego pierde completamente la cordura. Cuentan que incluso hoy en día, si uno pasa frente a la casa en las noches de invierno, pueden sentirse los lamentos y cómo algo o alguien corre entre las hojas secas.
(gracias Elena)
Caso 2
Hospital de Montevideo


Se cuenta que hace tiempo, en un hospital de Montevideo cercano al barrio Brazo Oriental, una enfermera del lugar debió ser internada con una gravísima enfermedad, muriendo finalmente presa de grandes dolores. Al tiempo de su muerte, en la sala en la que la enfermera había fallecido comenzaron a sentirse llantos, súplicas y ruidos de vidrios rotos, a tal punto que la leyenda cuenta que se debió clausurar esa sala. Se relata que desde entonces la enfermera fue vista caminando por los pasillos en más de una ocasión, reprochando a todo aquel con el que se encuentra que no se le dieron suficientes calmantes durante su tormento final. 
(gracias Antonio)
Caso 3
Antigua casa en Montevideo


Un hombre fallece en su hogar, una gran casona, y pide como último deseo que el lugar se use para dar cobijo a los niños sin hogar, como una suerte de internado gratuito.
Algunos parientes sin embargo, ignoran el pedido, mudándose a la enorme casa.
Al tiempo descubren que es imposible dormir. Puertas que se abren y golpean, cadenas, vaijillas que se rompen, roces en la oscuridad y otros ruidos inexplicables inquietan a la familia.
Cansados, los nuevos habitantes deciden abandonar la casa y acatar las últimas órdenes de su pariente. Cuando se hacen todos los arreglos y los niños se mudan allí, los ruidos cesan por completo y nada vuelve a turbar la paz del hogar.
(gracias a Fernando)
Caso 4
Casa del Centro


Los dueños de una casa colonial intentan venderla a muy buen precio pero no logran comprador. La razón es que por las noches se sienten espantosos ruidos, cuchillos muebles que se arrastran y goznes que crujen, por lo que los vecinos alertan siempre a los posibles compradores. El más viejo de ellos cuenta que todo se debe al primero de sus habitantes, un prestidigitador denunciado luego de un truco fallido realizado a un discípulo con un estilete. Narran que se encerró en la casa y no volvió a salir jamás. Los ruidos continuaron hasta que mucho tiempo después los restos de su cuerpo fueron encontrados, sin rostro, volviendo definitivamente a la calma.
(gracias a Beatriz) 
Caso 5
Casa en la calle Luis de la Torre


Hace muchos años, una hermosa vivienda de Punta Carretas no lograba encontrar comprador a pesar de su precio. Nuevamente son los vecinos los que se encargan de disuadir a los futuros inquilinos al narrar con detalle los gritos desgarradores de mujer que se escuchan por la noche.

Un día aparece una familia dispuesta a arrendarla y resuelta a hacer oídos sordos a los rumores. La casa era antigua y por ejemplo carecía ya de la escalera que condujera al altillo, cuya puerta sin embargo podía verse. Transcurre una semana sin novedades, pero al cabo de esos días, la familia entera se despierta una noche a causa de los gritos que provenían, justamente, de la alta habitación. El padre de familia, valeroso, consigue una escalera móvil para llegar al altillo: cuando ingresa descubre a una mujer ensangrentada, quejándose de dolor. Horrorizado, el hombre baja en busca de auxilio médico, pero la joven herida lo sigue y desaparece raudamente por la puerta.

Jamás vuelven a encontrarla, pero al investigar el caso con la policía encuentran que en ese hogar se había cometido un crimen muchos años atrás, cuando una mujer fue muerta a puñaladas por el marido. Luego del incidente, la familia pudo vivir por largos años sin volver a ser molestada.
(gracias a José María) 

La llorona del parque rivera

Versión 1

Una tarde de otoño, hace muchos años, una joven mujer decide salir a pasear por el Parque Rivera. A pesar de un viento frío y cortante que hacía gemir a los árboles y sumía al parque en la más absoluta soledad, la chica decide salir y llevar consigo a su bebé, que había tenido en condición de soltera.

Estando en vísperas de su boda la joven se aventura en el parque, por entonces más agreste que ahora y mostrando los resultados de recientes lluvias. Se la ve bordear el lago junto a su niño, mientras el viento arrecia con fuerza, desapareciendo de la vista. La futura novia, sin embargo, no regresará por ese sendero.

Al día siguiente encuentran su cuerpo inerte en el lago del parque, sin rastros del paradero del pequeño. Cuenta la historia que desde entonces, en las noches brumosas y tristes del otoño, puede verse a una joven vestida de novia en los alrededores del lago. Camina sola y llora desconsoladamente, mientras clama por un bebé que perdió hace mucho tiempo. 
(Gracias a Sofía, que narra que una amiga le aseguraba que su padre había visto a la “llorona”)

Versión 2

Hace mucho tiempo, en los inicios del mismo Parque Rivera, vivía una pareja en una casa contigua al lugar. Un miércoles 9, mientras marido y mujer se hallaban fuera, unos ladrones irrumpen en la casa. El esposo llega antes que terminen su faena y los sorprende in fraganti: desesperados, los delincuentes le quitan la vida con un cuchillo. Cuando intentan esconder el cuerpo sienten los ruidos provocados por su mujer, que vestida de blanco llega a la casa.

Se esconden detrás de una puerta y observan cómo la joven, aterrada, descubre el cuerpo de su marido. Mientras la mujer llora desconsoladamente sobre él, los ladrones, decididos a todo, llegan por detrás y la ajustician de igual manera. Para ocultar las huellas los delincuentes arrojan los dos cuerpos en la laguna del parque.

Desde entonces, los vecinos de la zona comentan que todos los 9 de cada mes se oyen extraños llantos y quejidos que provienen de la laguna, en el lugar donde los cuerpos de los infortunados amantes fueron arrojados.
(Gracias a Juan)

Los fantasmas de maroñas

La historia se desarrolla muchos años atrás en la zona de Maroñas, cuando aún no se soñaba con reformar el lugar y el siglo abandonaba impertérrito sus primeras décadas.

Cuatro amigos vuelven a pie de un cumpleaños, muy tarde en una noche fría, cuando se topan con la parte posterior del complejo de Maroñas. Cansados, deciden acortar camino saltando el muro y atravesando las instalaciones del hipódromo.

Al avanzar en el camino, la noche comenzó a cerrarse lentamente sobre ellos. Aunque la luna brillaba, las sombras de las añejas instalaciones se alargaban y creaban conos de sombra y figuras fantasmales, entremezclándose con una niebla espesa que hacía difícil cualquier tipo de orientación.

Detrás de esa inmensa nada generada por las sombras y la niebla, oyen un ruido amortiguado y lejano. Intermitentemente, el sonido crecía de intensidad, asemejando unos cascos de caballos. Después de cada silencio súbito, reaparecía lo que ahora era un inequívoco galope, cada vez más fuerte.

Los cuatro amigos, asustados, advirtieron en voz alta al presunto jinete, pero cada vez que alzaban la voz el ruido callaba y surgía en otro lado. De improviso, un espantoso relinchar les heló la sangre, proveniente de un lugar indeterminado y cercano entre los jirones de niebla. El susto fue tan grande que treparon el muro más cercano con la facilidad de medallistas olímpicos, huyendo del hipódromo.

En la calma de sus hogares, dos de los amigos, avergonzados por su pánico irracional y atribuyéndolo a la borrachera de la fiesta, deciden investigar a fondo lo sucedido. Tres noches más tarde juntan el valor para volver a cruzar el muro a la misma hora y comprobar con sus sentidos lo que realmente sucede allí.

Al principio, la calma que reina en Maroñas en aquella noche invernal y neblinosa parece darles la razón, pero un tiempo después vuelve a surgir aquel sordo golpeteo de las herraduras. Esta vez, sin embargo, el ruido creció en violencia e intensidad a un ritmo casi demoníaco. Los cascos de caballos se multiplicaban por todas partes y relinchos salvajes lastimaban los oídos, tan cerca que uno creía posible tocar los caballos y sentir el viento provocado por sus cuerpos. Enloquecidos de miedo, los dos compañeros no atinan a otra cosa que correr desesperadamente sin rumbo alguno, perdiéndose en su camino.

En el colmo de su horror, ciegos por el terror y la noche hermética se topan en el camino con una figura enjuta, que resulta ser el anciano vigilante del lugar. Amablemente, el sereno los tranquiliza y les pregunta qué sucede. Al escuchar la historia poca es la sorpresa del viejo, quien confiesa que ha escuchado los sonidos de los animales innumerables veces a lo largo de los años. Ante su estupor, el anciano narra que se trata de las almas de los caballos que eran gravemente lesionados en las carreras y posteriormente sacrificados por los peones, que los ahogaban en una piscina que ya no existe.

En la noches oscuras, las almas de los equinos reiniciaban la interminable carrera en la que sus cuerpos habían hallado finalmente la muerte.
(gracias a Pólux)

Un susto de muerte

Cuenta la historia, ambientada a principios de siglo, que varios paisanos se hallaban tomando unas copas en un bar frente al Cementerio del Cerro. Bien entrada la noche, el alcohol ya había calentado los cuerpos y soltado las lenguas de unos cuantos, que envalentonados por la bebida espirituosa comenzaron a comparar su coraje y bravura. A uno de ellos, un poco más sobrio que los demás, se le ocurre lanzar a viva voz un desafío espeluznante, asegurando que ninguno se atreverá a realizarlo. La prueba consiste en pasar el resto de la noche sentado encima de una de las lápidas de cementerio, dejando como prueba su facón clavado allí.

Uno de los paisanos, más valiente o más borracho que los demás, acepta el desafío y trepa –ayudado por los demás- las rejas del cementerio. Sus compinches acuerdan ir a esperarlo a la madrugada a las puertas del lugar.

Llega la mañana y el hombre jamás aparece, por lo que los intrigados paisanos entran al cementerio a buscarlo. Lo encuentran muerto sobre una lápida, con el facón clavado sobre la misma junto a una esquina de su poncho. El hombre, al sentarse, había enterrado con su cuchillo sin darse cuenta un trozo de la tela. Cuando se quiso marchar sintió que alguien lo tironeaba de la ropa, y creyendo que un espectro reclamaba su cuerpo cayó al suelo fulminado por un ataque cardíaco, sin percatarse de que se trataba simplemente de su poncho enganchado por el cuchillo.
(gracias a Nury, Juan José, Daniela, Marcelo y Carlos) 


Versiones y Comentarios

La misma historia se repite en diversas épocas que van desde principios de siglo a la década del ’50 e incluyendo a varios cementerios. Aunque la leyenda más frecuente es atribuida al Cementerio del Cerro, otras versiones mencionan el del Buceo, el Central y el del Norte. Un usuario, que lo relata en primer persona, agrega el siguiente detalle: la tumba pertenecía a una médium muy famosa en su tiempo.

En otro relato, más aggiornado, los protagonistas son jóvenes amigos y es una chica la que decide saltar las rejas del Cementerio del Norte. Otro usuario nos cuenta que esta misma leyenda le llegó desde pequeño con su bisabuelo como protagonista, ambientado en el Buceo. En esta versión el personaje principal, amigo de su bisabuelo, intenta cruzar el predio del cementerio del Buceo y muere del susto cuando su capa queda enganchada en una cruz. 

Hay otro cuento cuyo desenlace varía. Está ambientado en el Cementerio Central, y en este caso se trata de tres muchachos que llegan a la parte trasera del lugar, ya caída la noche. Uno de ellos acepta una apuesta que lo desafía a cruzar todo el predio hasta llegar a las puertas de Gonzalo Ramírez en competencia con sus dos compinches, que harán el trayecto fuera del cementerio. Llegan los tres al mismo tiempo, pero cuando el valiente descubre que no hay modo de cruzar las puertas de Gonzalo Ramírez, que llegan hasta el techo, debe desandar su camino. Según el relato, jamás volvió a aparecer.

El motel indiscreto - Historia 1

Una pareja, ya se trate de novios jóvenes o esposos, decide reservar la habitación de un motel para pasar la noche. Todo sucede de acuerdo a lo previsto y la pareja se permite disfrutar de la cantidad de espejos que posee la habitación.Se retiran luego, pasan varios meses y ambos olvidan el tema. Una noche, deciden alquilar una película para adultos en un sitio especializado, que cuenta con una oferta de videos de “aficionados”. Su sorpresa es mayúscula cuando al poner el film elegido en el videograbador descubren que los espléndidos actores de esta cinta -digna de una producción triple XXX- son ellos mismos, pescados in fraganti por dos cámaras colocadas en espejos de doble cara, en su incursión hotelera de meses atrás.

Comentarios

Esta es una historia que recorre el mundo entero y que debe haber afectado a más de un hotel del rubro, pero que es doblemente dudosa no sólo por la casualidad del hecho sino por el riesgo que afronta un hotel con una acción de este tipo, no demasiado redituable por otra parte. Sin embargo, hace escasas semanas un hombre fue detenido en Chile por colocar cámaras en los espejos de su pensión, que utilizaba para fabricar sus películas caseras, aunque no se guarda registro sobre novios que se hayan convertido a la vez en espectadores y actores protagónicos. Sea como sea, quizá más de uno tiene por costumbre revisar concienzudamente la habitación después de haber escuchado una historia similar a ésta.

El motel indiscreto - Historia 1 – historia 2

Otra historia relacionada con moteles. Un hombre va con su pareja a una casa de citas y al salir ve estacionado en el parking el auto de un gran amigo, coche para el que había comprado días atrás un estéreo muy costoso. Divertido por pescar a su amigo in fraganti, decide hacerle una broma. Como el auto estaba sin llave, entra, saca la radio y se la lleva, con intenciones de devolvérsela a las pocas horas o al día siguiente y confesarle en qué lugar lo vio.
Cuando va a la casa de su amigo a burlarse de él, lo encuentra muy preocupado. Antes de poder explicarle la situación para tranquilizarlo, su amigo le relata cómo su mujer fue a cuidar a una amiga internada y le robaron su querida y reluciente radio. El hombre, según las diferentes versiones, entrega la radio a su mujer o decide no devolverla con tal de no tener que apenar a su compañero.
(Gracias a Leticia)

Comentarios

El cuento del “esposo inocente” es un clásico, a tal punto que las versiones varían en las maldades que planea el amigo, la excusa que inventa la mujer, la decisión final del hombre que hizo la broma y la cantidad de amigos que preparan el chiste, en ocasiones compañeros de trabajo. Nada indica que una situación como la descrita no pueda darse, pero la cantidad de versiones alternativas casi idénticas existentes y los muchos amigos de amigos a los que les ha sucedido la historia la convierten una clásica leyenda urbana, aunque no incluya muertos resurrectos o contagios estrafalarios.

El contagio siniestro

Un hombre sale a bailar una noche y descubre que en la barra hay una mujer hermosa, que lo mira fijamente. El protagonista de la historia no puede creer su suerte y se lanza a la conquista.
Lo hace con tal éxito que ambos se van juntos del lugar y deciden pasar la noche en un motel. Bastante borrachos y obnubilados por la pasión, tienen sexo en forma repetida, sin protegerse.

A la mañana siguiente, ya tarde, el hombre se despierta exhausto. No hay nadie en la cama y descubre que la mujer del pub se fue, vaya uno a saber hace cuanto. Al dirigirse hacia el baño, nota que su acompañante le dejó un mensaje escrito con lápiz de labios en el espejo: "Bienvenido al club más grande del mundo, el club de los que tienen SIDA".


Otras versiones

La leyenda sobre personas rencorosas que deciden expandir el virus HIV a todo sujeto que puedan recorre el mundo entero desde la década de los '80. Para demostrarlo basta compartir algunas de las versiones de nuestros usuarios y otras conocidas en Europa y Estados Unidos.

1. Cuenta una historia que hace algunos años, tanto en Montevideo como en Buenos Aires, hablar por algunos teléfonos públicos podía ser peligroso. Al colocarse el auricular en la oreja uno sentía un pinchazo y al comprobar de qué se trataba uno se encontraba con un alfiler en uno de los extremos y en el otro una nota que afirmaba: "Bienvenido al mundo del SIDA"
(gracias a Sebastián, desde Melbourne, que a pesar de todo dice fijarse siempre antes de llamar por teléfono)

2. Una mucho más cercana es la que relata que un grupo de personas portadoras del SIDA recorre los boliches de la Ciudad Vieja contagiando a la gente con jeringas. Una usuaria cuenta que una amiga de una amiga suya (el famoso ADUA) le relató como si fuera verdad que en un conocido local de esa zona una chica sintió un pinchazo y resultó finalmente contagiada.
(gracias a Cecilia)

En otras partes del mundo se cuentan historias igual de tétricas. En Estados Unidos el infectado es tanto un hombre como una mujer y reciben el nombre de Harry SIDA y Mary SIDA. Una de estas versiones, recopilada por el folklorista Jan Harold Brunvand, relata que una mujer y un hombre se conocen en un bar, se gustan y deciden pasar unas vacaciones juntos. El día en que se despiden, el hombre le entrega un regalo que debe ser abierto por la mujer al llegar a su casa. Cuando lo hace descubre que es una cafetera, con una nota que dice: "Esto es para todas las noches que vas a pasar sola. Bienvenida al mundo del SIDA" El detalle del regalo de la cafetera varía en ocasiones por otros insumos que también tienen por objeto acompañar a la víctima en las noches. Como se ve, todas estas historias tienen varios elementos en común, a pesar de desarrollarse en sitios tan lejanos entre sí y estar separados por años de distancia. ¿Ud. no desconfiaría?


Más variantes

Las versiones, según los relatos de varios usuarios, suelen tener algunas modificaciones. Por ejemplo, en una de ellas el hombre infectado deja a una mujer una cajita negra con una rosa dentro, y un mensaje con la leyenda consabida. Otra, sin embargo, cuenta que en las butacas de los cines se escondían jeringas y al sentarse uno se pinchaba. En el asiento de enfrente la nota rezaba lo usual.


Entre la realidad y la leyenda
Que una leyenda urbana sea considerada como tal no significa que puedan darse casos similares reales. Pueden existir personas que voluntariamente intenten contagiar a sus congénes con el virus del que están infectados, aclaramos que es una situación confirmada solo esacasísimas veces, y nunca en la manera descrita por las leyendas mencionadas. Lo que hace a la leyenda es la forma en que se produce y su peculiar manera de divulgación. Varios usuarios nos enviaron testimonios reales sobre casos de esta índole. Rafael nos aclara que Gaetan Dugas, un francocanadiense homosexual, era muy apuesto y tenía gran éxito en las comunidades homosexuales de las ciudades que visitaba. Tenía relaciones con cientos de otros hombres cada año. Dugas, ya consciente de su enfermedad y afectado de sarcoma de Kaposi, mortal, se dedicó activamente a diseminar la enfermedad aunque sin los detalles condimentados típicos de las leyendas urbanas. Otros afirman que el pinchazo es una táctica usada para el robo y están quienes aseguran conocer directamente a un amigo a quien le sucedió una historia muy similar.

© Leyendas Urbanas - Template by Blogger Sablonlari